Servicio
Reeducación postural

Hay momentos en los que la camilla ya ha hecho su parte.
Has recuperado movimiento.
Una zona duele menos.
El cuerpo tiene más opciones.
Entonces aparece otra pregunta:
¿sabes utilizar ese movimiento cuando vuelves a tu vida?
Ahí empieza la segunda fase.
No busco una postura perfecta
No existe una única postura que tengas que mantener todo el día.
El cuerpo necesita poder cambiar.
Sentarse.
Levantarse.
Inclinarse.
Respirar.
Girar.
Cargar.
Entrenar.
El objetivo no es convertirte en una estatua bien colocada.
Es mejorar cómo organizas el movimiento cuando una estrategia concreta está dando problemas.
Pocos ejercicios
No trabajo con tablas universales descargadas de internet.
Necesito ver:
- qué hace tu pelvis;
- cómo utiliza la columna;
- qué ocurre con la respiración;
- qué movimiento evitas;
- dónde compensas;
- qué necesita realmente práctica.
A partir de ahí selecciono pocos ejercicios.
Primero se aprenden en consulta
Un vídeo puede enseñarte cómo parece un ejercicio.
No puede saber cómo lo estás haciendo tú.
Por eso los ejercicios se prueban primero conmigo.
Los ajustamos.
Los simplificamos si hace falta.
Y después te los llevas a casa.
Van cambiando
La reeducación no debería convertirse en hacer durante seis meses exactamente la misma rutina.
Cuando un movimiento ya está integrado, cambiamos el estímulo.
Cuando aparece una dificultad nueva, ajustamos.
El programa evoluciona contigo.
Adaptado a tu vida
No necesita lo mismo alguien que:
- trabaja ocho horas sentado;
- conduce todo el día;
- entrena fuerza;
- toca un instrumento;
- trabaja de pie;
- carga peso;
- quiere volver a una actividad concreta.
La parte activa tiene que servir para aquello que haces fuera de consulta.
Cuándo la utilizo
Especialmente cuando:
- el problema es recurrente;
- has recuperado movilidad pero vuelve la misma estrategia;
- existe miedo o inseguridad al moverte;
- necesitas recuperar control;
- quieres volver progresivamente a una actividad.
No toda persona que entra en consulta necesita pasar automáticamente por aquí.
El objetivo
Que el cambio no dependa únicamente de lo que ocurre mientras estás tumbado.
La camilla puede recuperar movimiento. La segunda fase sirve para que ese movimiento empiece a ser realmente tuyo.