Problema
Protrusión y hernia discal

Una resonancia que dice “protrusión” o “hernia” impresiona.
Es información importante.
Pero no es una sentencia ni explica automáticamente cada dolor que sientes.
La imagen importa, pero necesita contexto
Estudios de imagen muestran cambios degenerativos y protrusiones también en personas sin dolor, y su frecuencia aumenta con la edad.
Por eso necesito relacionar la resonancia con:
- dónde duele;
- si existe pérdida de fuerza;
- sensibilidad;
- distribución del dolor;
- movimientos que cambian los síntomas;
- función real.
No intento “meter el disco dentro”
El tratamiento manual no recoloca una hernia.
El objetivo conservador es reducir síntomas, recuperar movimiento y función y mejorar tolerancia a la carga cuando el cuadro permite un abordaje no quirúrgico.
Protrusión no significa necesariamente dolor radicular
Una protrusión puede ser relevante o incidental.
El patrón clínico manda.
No interpreto una resonancia sin mirar a la persona.
¿Y si mi hernia es L5-S1?
L5-S1 es una localización frecuente.
Una hernia posterolateral en ese nivel puede afectar la raíz S1.
Un patrón compatible puede incluir dolor desde glúteo hacia la parte posterior de la pierna y territorio lateral o plantar del pie, además de posibles cambios de fuerza o reflejos.
El dedo gordo y el dorso del pie encajan más habitualmente con un patrón L5 que con S1.
La distribución nunca debe utilizarse sola para diagnosticar una raíz.
Cómo trabajo
Según el caso puedo valorar:
- lumbar;
- pelvis;
- cadera;
- movilidad neural;
- musculatura;
- función y carga.
El tratamiento puede combinar trabajo manual con una fase activa progresiva.
El objetivo
Que la resonancia sea una pieza de información y no toda tu identidad corporal.
La resonancia muestra el disco. El tratamiento necesita entenderte a ti.